miércoles, 30 de junio de 2010

Deforme


Son algo más de las 5 de la mañana. El verano, según las fechas y el calor, ya se nos ha presentado en 2010. Lo he notado porque se han acabado las clases en su mayoría pero los exámenes todavía no. El viernes tengo el último examen antes de comenzar mi particular verano. Es un oral de italiano que me va a permitir conseguir 8 créditos de libre configuración. La pereza y el incipiente calor han hecho mella en mí y todavía no he empezado a enfrentarme a la materia que le tendré que relatar a mi profesora.
Estoy viviendo un día raro, me encuentro ante un verano cuanto menos extraño. Es el primer año que me planteo estudiar a partir de mediados de agosto. Un más que regular y desmotivante profesorado unido a una mala planificación de estudios tienen la culpa. No es algo a lo que esté acostumbrado. No tengo pinta, pero sí siempre he sido un buen estudiante. Puede que por vergüenza, ya que en el colegio en el que estaba me conocían desde que tenía 8 años y ya no era plan de vaguear los dos últimos años. Puede que me haya vuelto tonto (más aún), algo que no descarto pero que no la contemplo como una de las mayores causas a este problema. Puede que mi método de estudiar poco antes del examen me funcionara a la maravilla en cursos anteriores, pero se ve que aquí hay que esforzarse un poco más. La verdad es que todo lo que estoy diciendo y a estas horas no tiene sentido. O sí. Supongo que habrás notado que no estoy demasiado contento conmigo mismo, que estoy hecho un poco bastardo y que cuesta adaptarse a los cambios. En estos 2 años en la facultad, algún que otro profesor nos ha dicho que acudimos allí para pensar, algo que sería interesante si fuera verdad, ya que no quiero hablaros (y seguro que vosotros oírme tampoco) de Formas y sus maravillosos apuntes que como mínimo no cambian desde 2008.
Al final va a ser que sí, que vamos allí para pensar. Lo malo es que no acabamos pensando sobre la materia que recibimos, sino en cómo la recibimos. Nos han tildado de alumnos de instituto pero con ese profesorado que tenemos (en su mayoría, alguno se puede salvar) no llegamos ni a bachillerato. He recibido clases más interesantes en 1º de Bachillerato que en estos 2 años de carrera. Por favor, que si hemos llegado todos a la facultad es que medianamente sabemos leer, así que no nos hagas venir a clase para ver lo bien que lees las diapositivas y mucho menos no nos hagáis venir a copiar unos apuntes que suenan ochenteros. Al menos algo me han dado para que pueda pensar y por muchas vueltas que le demos hay demasiadas cosas que tenemos que cambiar entre todos para que esto salga a flote. Sino a sobrevivir todo el mundo como animales irracionales en esta vorágine.

miércoles, 2 de junio de 2010

La Feria de Córdoba vivida por un sevillano

Ha pasado casi una semana, me ha dado tiempo (relativamente) de sentarme a escribir sobre ella pero he querido esperar. Me he tomado unos días de reflexión para ganar perspectiva y poder pensar mejor lo que intentaré explicar. Además, al día siguiente de llegar a mi ciudad pude ver una emotiva entrada dedicada a ésta Feria por parte de mi compañero Ochoa (del que ha quedado claro en clase hoy que no la tiene fina), algo que me coartó un poco a la hora de hablar de la efeméride.

Por lo tanto, voy a dejar de lado a mi mare, que está la mujer trabajando, y a mi tía, que hace un par de meses que no la veo. De todas formas estuve acompañado de una persona que me acogió amablemente en su casa y aguantó con creces los desvaríos varios provocados por la ingesta de distintas aguas etílicas acompañados de Pilycrim (sin duda, un buen descubrimiento). Llegué con el cuerpo raro, nueva feria, ambiente distinto, conocer a gente que por lo visto tenía muchas ganas de conocerme…en fin, demasiadas cosas iban a suceder y me pudo un poco la presión. Poco tiempo duró, una maceta de rebujito y un buen baile levantó mis ánimos y decidí que iba a empezar a disfrutar de la Feria como es debido (algo que no cumplí en su integridad y de lo que me arrepiento enormemente). Fueron dos buenos días de los que disfruté de la cuidad del Califato, como ya he dicho fue una pena que no lo supiera aprovechar en su plenitud, y más cuando me llegaron refuerzos el viernes desde Sevilla para que pudiera cubrir aquí bien ésta experiencia. Al final los dos días se me quedaron algo cortos, no hubiera estado mal la noche del sábado para intentar redimirme de los errores de días anteriores y no dejarle mal sabor a la parroquia que allí me presenciaba, pero no pudo ser.

Más de una vez oí:  “¿A qué es mejor que la de Sevilla?”, todas las veces tuve que responder que no, que son distintas. Es cierto que la de aquí la llevo en la sangre, he asistido todos los años desde que tengo conciencia y la disfruto como el que más. Aún así es más cierto que aquella es más abierta, más tolerante, más pequeña pero con algo más de aguante e incluso llega a ser más barata. Puede haber opiniones para todo, y esta es la mía. Lo único que me ha quedado claro es que cada año va a ser una de Abril sevillano y otra de Mayo cordobés.

lunes, 24 de mayo de 2010

E N O R M E S

No, no voy a hablar del miembro viril de mis congéneres. Sino de los 50.000 béticos que se han reunido a las 21:00 horas en el estadio del Real Betis Balompié llevando en volandas a su equipo hacia la victoria.

No les importa cómo están gestionando la entidad (obviamente todos deseamos un cambio), cómo está el vecino (que hay que reconocer que ahora mismo nos da más de 20 vueltas), la categoría en la que estamos (que no es la que nos merecemos) o que todos estén mirando ya de frente el Mundial (nosotros lo miramos de reojo). Es inmenso lo que siente la gente, esa manera de animar, de dejárselo todo alentando a los suyos. Es inexplicable eso que se siente, que se pare todo en tu vida por ver un partido de la Liga Adelante. Que el verdiblanco haga que se te erice el vello y pensar que otros aficionados al fútbol no puedan llegar a sentir eso tan tan tan fuerte que sientes tú.

Esto es una cosa de locos, de ahí el nombre de este territorio en el que todos tenemos cabida. Esperamos que esta emoción que ahora mismo nos embarga llegue a su punto álgido a final de temporada y así acabaremos todos contentos. La afición es el mejor patrimonio que tiene el Betis... ¡y otro para ti Patricia!

PD: Aquí os dejo una canción con la que invade el buen rollo, anima a que sigamos hacia delante y lo consigamos entre todos.


domingo, 23 de mayo de 2010

Mis ‘Power Balance’



Todo el mundo tiene ahora una de esas pulseras que ayudan a mejorar el equilibrio. Desde que se empezaron a publicitar en el reality show de t5, Gran Hermano, causó un gran revuelo. Ahora incluso la lleva el dios de los ‘canijos’ CR, impulsor de cualquier moda.

Yo, no sé por qué (en realidad si lo sé), últimamente estoy algo más alternativo desde hace unos 8 meses hasta ahora mismo que escribo esto, y me da que ese espíritu alternativo que me invade además de haber dejado ya en mí una huella imborrable, va a seguir ahondando en mi ser. Tengo en mi brazo izquierdo dos pulseras de cuero, que no de plástico con iones, y marrones, color natural del cuero. La eficacia de mis pulseras está más que comprobada y sí, funcionan. En el servicio técnico me comentaron que para que pueda mantener el equilibrio tienen que estar las dos juntas en mi brazo izquierdo, segmento del cuerpo en la que se sitúa el corazón (órgano vital que se me acelera cuándo mis pulseras están tan unidas y me hacen recordar).

Dado que me funciona y nunca me he sentido tan bien, espero no perder ninguna de las dos pulseras (un día se me extravió una y todo fue un sin vivir hasta que la encontré). Nunca estuve tan seguro de querer mantener éste equilibrio sentimental que tanto me está haciendo disfrutar, y por qué no decirlo me hace sufrir de vez en cuando. Pero compensa, aseguro que portar este par de pulseras compensa, y mucho.

viernes, 14 de mayo de 2010

Una risa nerviosa

Sólo y simplemente porque en esta ocasión no me salen lágrimas. Es muy duro que en una vida en la que aparentemente no tienes ningún problema, seas tú mismo el que vayas en su búsqueda. Si lo ves desde fuera puede que sea un grano de arena pero que en tu interior se haya hecho enorme y no le ves otra solución que es acabar con todo.


Realmente no estoy totalmente seguro de lo que escribo, son palos al agua, unos pensamientos que no vomito a través de la boca porque no he desayunado aún, ni ganas que tengo. Son los detalles, unos estúpidos detalles los que hacen que la vida acabe teniendo sentido o no, por eso a mí me gusta tanto cuidarlos y que los cuiden conmigo. Mis reacciones ante esos detalles que no son de mi agrado pueden que sean desmesuradas, sí, pero es que me hierve la sangre. Aparentemente soy muy tranquilo, demasiado para muchas de las personas que me rodean, pocas veces vas a poder verme nervioso. Sin embargo, llevo un par de días en los que el nerviosismo además de invadir mi cuerpo tiene que salir de alguna manera, da igual que sea diciendo palabras y frases sin sentido y a toda velocidad, pegándome un cabezazo contra la puerta o simplemente riendo. Dicen que a mi rostro le sienta muy bien esta sonrisa, esta vez tengo que discrepar porque hay sonrisas y sonrisas. Las sonrisas las puedes diferenciar en la mirada.


Por lo tanto, recomiendo fervientemente que no me miréis a los ojos este fin de semana porque vas a encontrar una mirada intranquila, una mirada de una persona que no sabe bien lo que está haciendo, un reflejo de un alma que no vive tranquila, que su conocimiento no le alcanza de verdad para saber si realmente tiene un problema en la cúspide de esa masa formada por músculos y huesos. De todas formas no te asustes y por favor, intenta cuidar los detalles.

miércoles, 12 de mayo de 2010

¡Adiós señora!

Un nuevo blog, otro que quiere que lo lean como si ya no tuviera artículos más interesantes que leer o actividades más productivas que hacer. Puede que sea así e incluso me lo reconozcas abiertamente, sin embargo supongo que habrá alguien a quien le interese o le entre curiosidad a ver cómo me desenvuelvo en estas lides e incluso a aquel al que no le pueda importar nada en un principio lo lea por casualidad y acabe gustándole.

Puede que parezca pesimista pero la situación actual no facilita albergar demasiadas esperanzas. Llevo demasiado tiempo pensando si abrir o no el blog que ahora mismo estoy inaugurando pero hoy he oído algo que me ha hecho decidirme. He asistido junto a algunos compañeros de clase a una conferencia sobre la información en tiempos de guerra y uno de sus ponentes era Ramón Lobo, experto corresponsal de guerra y un tipo bastante simpático. Además de relatarnos sus numerosas anécdotas, nos ha contextualizado sobre la situación que se nos presenta a los futuros licenciados en periodismo. Ha sido realista pero nos ha intentado insuflar un halo de esperanza, no nos ha vendido la moto, nos ha concienciado y que con esfuerzo, lucha y sacrificio podremos disfrutar de una profesión muy bonita. Suena más bonita aún cuando oyes a una autoridad que tanto ha dado y al mismo tiempo ha recibido del periodismo. Nos dijo que lucháramos, que seguro que lo que tenemos que decir importa bastante más de lo que creemos y que además nos servirá como entrenamiento diario para desarrollar esa habilidad que se nos presupone para escribir.

Por lo tanto, me animo junto a muchos de mis compañeros a leeros y a que me leáis y así podamos deparar sobre nuestro sentir, nuestras reflexiones y nuestras escrituras para poder aprender unos de otros y empaparnos de lo que cada uno de nosotros podamos aportar a este mundo que tanto nos ilusiona.